Domingo 14 de junio
… Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien (2:18).
| La escritura de hoy: Nehemías 2:17-18; 3:6-12 | Anne Cetas escribe: |
La librería Serendipity, muy popular en Chelsea, Michigan, necesitaba expandirse. La dueña encontró un edificio más grande a solo una cuadra. Como quería mudarse rápidamente, sin cerrar la tienda ni tener que empacar todos los libros, pidió ayuda a la comunidad. ¡Se presentaron más de trescientas personas! Hombro con hombro, formaron una cinta transportadora humana y pasaron los libros de una persona a otra, trasladando 9.100 libros en menos de dos horas. La dueña dijo: «[La librería] es realmente parte de la comunidad, y [la gente] la hace propia». Todos trabajaron con entusiasmo, codo a codo.
Cuando Nehemías, un judío que era copero del rey persa, se enteró de que el muro de Jerusalén estaba en ruinas, clamó a Dios por guía (Nehemías 1:3-11). Los babilonios habían destruido los muros años antes. Después de investigar, pidió ayuda a la comunidad, y dijo a los líderes judíos: «Ustedes son testigos de nuestra desgracia. Jerusalén está en ruinas […]. ¡Vamos, anímense! ¡Reconstruyamos la muralla» (2:17 nvi). El capítulo 3 describe cómo, tanto líderes como ciudadanos, repararon voluntariamente la sección del muro que estaba justo frente a cada uno. Trabajaron codo a codo.
Nosotros también podemos impactar a nuestra comunidad al servir juntos bajo la dirección de Dios y con su fuerza.
Reflexiona y ora
¿Qué habilidades te ha dado Dios? ¿Cómo podría llamarte Él a trabajar codo a codo con otras personas?
Dios, ayúdame a servir con otros.
Lunes 15 de junio
… poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que […] abundéis para toda buena obra (v. 8).
| La escritura de hoy: 2 Corintios 9:6-15 | Leslie Koh escribe: |
La generosidad de Esteban siempre me sorprendió. A menudo, compraba comidas y regalos para los miembros ancianos de la iglesia, los que limpiaban en su vecindario o cualquier persona que necesitara ánimo.
Igualmente sorprendente era que, aunque no era rico ni experto en inversiones, su pequeña inversión rendía de manera impresionante, lo que le permitía seguir dando. Siempre que alguien le agradecía, él señalaba hacia arriba y sonreía, como diciendo: «Vino de Dios, no de mí». Dios lo ayudaba a ayudar a los demás.
Pablo se refería a esto en 2 Corintios 9. Orgulloso de la disposición de los corintios para ayudar a otros creyentes (v. 2), esperaba recoger una ofrenda que habían comenzado a reunir (v. 3). Al instarlos a dar generosamente y con alegría, señaló que Dios no solo recompensaría a quienes daban (vv. 6-7), sino que también los bendeciría para que pudieran dar aún más (v. 8).
Dios no espera que demos lo que no podemos dar (2 Corintios 8:12). Más bien, nos confía dinero, tiempo o talentos para que «[abundemos] para toda buena obra» (9:8), y provee lo necesario para estar «enriquecidos […] para toda generosidad» (v. 11 rvc). Por eso, podemos dar con fe y un corazón alegre (v. 7), sabiendo que damos de lo que hemos recibido. Mientras tanto, glorificamos a Dios (v. 13).
Reflexiona y ora
¿Qué te ha dado Dios? ¿Con quiénes puedes compartir hoy lo que has recibido?
Dios, abre mi corazón para dar generosamente.
Martes 16 de junio
Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad… (v. 8).
| La escritura de hoy: Isaías 35:8-10 | Amy Boucher Pye escribe: |
Después de que a Julia le diagnosticaran demencia de inicio temprano, ya no podía leer la Biblia con facilidad, así que empezó a escucharla. Sus pasajes tienen ahora un significado nuevo para ella, ya que a veces se pierde o desvaría con animales salvajes. Cuando se siente desorientada y temerosa, recibe el consuelo de Dios al oír a Isaías hablar del «Camino de Santidad» reservado para «el que anduviere en este camino» (Isaías 35:8). Allí no habrá necios malvados «ni fieras»; es solo «para que caminen los redimidos», aquellos a quienes Dios rescata (v. 9).
El profeta Isaías compartió las promesas de Dios para su pueblo, exiliado de su hogar. Lejos del templo, donde experimentaban su presencia, tal vez se sentían tristes y abandonados. Por eso, las promesas del Camino de Santidad, el sendero hacia Dios, les darían esperanza y fortaleza. Pensar en entrar en «Sion con alegría», sin temor ni tristeza, los llevaba a regocijarse (v. 10).
Así como Julia se aferra a estas antiguas promesas, también nosotros, quienes creemos en Jesús, podemos confiar en que, mientras caminamos con Él, conoceremos el gozo y la alegría (v. 10). Cualesquiera que sean las pruebas que enfrentemos, sabemos que el camino de Dios nos conduce a casa, junto a Él.
Reflexiona y ora
¿Qué significan para ti estas promesas de Dios? Cuando experimentes pruebas fuera de tu control, ¿cómo puedes acudir a Él?
Dios, ayúdame a entregarte mis temores. Anhelo estar contigo.
Miércoles 17 de junio
Con Dios está la sabiduría y el poder; suyo es el consejo y la inteligencia (Job 12:13).
| La escritura de hoy: Job 11:7-20 | Tim Gustafson escribe: |
«¡Te conozco mejor que tú mismo!». Cuando era joven, esto me aseguró una amiga. Sus intenciones eran buenas, pero mi vida complicada como hijo adoptivo de misioneros había sido moldeada en cuatro continentes y culturas. En realidad, ella no me conocía.
Zofar, un amigo de Job, sonó sabio al evaluar las dificultades de Job. «¿Descubrirás tú los secretos de Dios?», le preguntó (Job 11:7). «Están por encima de los cielos» (v. 8 rvc). ¿Quién podría discutir eso? Pero luego, Zofar se atrevió a hablar de algo que no podía conocer: el corazón de Job. Sin evidencia, proclamó: «si en tu mano hay iniquidad y la alejas de ti […], estarás firme y no temerás» (vv. 14-15 lbla).
Job respondió con sarcasmo: «con vosotros morirá la sabiduría. También tengo yo entendimiento […]; no soy yo menos que vosotros; ¿y quién habrá que no pueda decir otro tanto?» (12:2-3). La realidad de Job era tan compleja que ni él sabía lo que sucedía (ver Job 1–2). Dijo correctamente: «Con Dios están la sabiduría y el poder» (12:13). No provenían de Zofar, quien presumía tener autoridad y discernimiento que no le correspondían.
Nuestros amigos quizá necesiten nuestro consejo amoroso de vez en cuando. Pero, por lo general, los que están en crisis precisan que llevemos sus nombres en oración ante Aquel que los conoce de verdad.
Reflexiona y ora
¿Cuándo alguien te ha sido realmente de ayuda en una crisis? ¿Cómo puedes ayudar a otro en una situación difícil hoy?
Padre, gracias por conocerme.
Jueves 18 de junio
Diré yo al Señor: «¡Refugio mío y castillo mío…!» (v. 2 rva- 2015).
| La escritura de hoy: Salmo 91:9-16 | Cindy Hess Kasper escribe: |
Cuando comenzó el concierto al aire libre, sentí una gota de lluvia en la mejilla. Miré hacia arriba y vi nubes amenazantes. Pero al haber pagado un precio elevado por las entradas, no tenía intención de irme por mal tiempo. Luego empezaron a abrirse paraguas. Una mujer se tapó el cabello con una bolsa de plástico. Bastó un solo trueno ensordecedor para que la artista tomara el micrófono y rogara que nos refugiáramos.
En medio de la lluvia torrencial, cruzamos por charcos de barro y corrimos hacia el gimnasio de una escuela cercana. Completamente empapados, nos amontonamos con desconocidos durante media hora, aún con la esperanza de que la tormenta pasara. Al salir, vimos que la banda ya había empacado y estaba lista para irse.
Cuando llegan tormentas en la vida, ¿adónde podemos correr? Dolor, preocupación, enfermedad y confusión pueden atemorizarnos y hacernos sentir la necesidad de refugiarnos. Precisamos una protección fuerte. El Salmo 91 nos recuerda que Dios prometió rescatarnos y estar con nosotros en la dificultad. «Yo lo libraré, porque él me ama; lo protegeré, porque conoce mi nombre» (v. 14 nvi). Cuando necesitamos ayuda, podemos invocar su nombre y Él responderá (v. 15).
Cuando nos falte valor, podemos apoyarnos en su fuerza. Él es nuestro refugio en cualquier tormenta.
Reflexiona y ora
¿Qué tormentas estás experimentando? ¿Cómo puedes obtener el refugio y la protección que Dios te ha prometido?
Dios, me refugio en ti.
Viernes 19 de junio
Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas (v. 6).
| La escritura de hoy: Proverbios 3:1-6 | Kenneth Petersen escribe: |
Nació esclavo en la década de 1860. Era un bebé enfermizo y fue vendido por el precio de un caballo. De adolescente, presenció el asesinato de un hombre negro a manos de un grupo de personas blancas. Sorprendentemente, George sobresalió en la escuela, pero cuando se inscribió en la Universidad Highland en Kansas, lo rechazaron por el color de su piel. Aun así, este joven mantuvo una profunda fe en Dios. El versículo preferido de George W. Carver era Proverbios 3:6: «Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas».
A veces, nuestras circunstancias nos abruman. Experimentamos reveses; no sabemos hacia dónde ir. Pero Proverbios nos exhorta: «Fíate del Señor de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia» (v. 5). Así es como la Biblia estaría diciéndonos: «Suelta el control y deja que Dios te guíe».
George W. Carver siguió el camino de Dios, perseverando contra todo pronóstico. Fue autodidacta en botánica y geología, y finalmente se convirtió en un científico reconocido. Desarrolló métodos de rotación de cultivos que revolucionaron la agricultura estadounidense. Dios tiene una forma de sacar lo mejor de las dificultades. Sea lo que sea que enfrentes hoy, la clave está en reconocer al Señor y escuchar su voz. Observa cómo abre las veredas de tu vida.
Reflexiona y ora
¿Qué circunstancias te están turbando? ¿Cómo puedes buscar la dirección de Dios para tu vida?
Dios, ayúdame a escuchar tu guía.
Sábado 20 de junio
… Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne (v. 16).
| La escritura de hoy: Gálatas 5:13-25 | Adam Holz escribe: |
En su libro Piense y hágase rico, el autor Napoleon Hill dijo: «Todo aquello que la mente pueda concebir y creer, se puede lograr». Esta cita resume el sueño americano: si trabajas duro, puedes cumplir tus sueños más ambiciosos.
El trabajo arduo puede traer beneficios terrenales; muchos pasajes de las Escrituras —especialmente Proverbios— los vinculan. Pero con los años, veo un verdadero peligro en seguir las ideas de Hill: mis intentos por alcanzar mis sueños pueden ser un esfuerzo centrado en mí mismo para vivir independientemente de Dios.
En Gálatas 5, Pablo contrasta dos formas de vida: «Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne» (v. 16). Eugene Peterson lo parafrasea así: «Vivan con libertad, animados y motivados por el Espíritu de Dios. Así no alimentarán las exigencias del egoísmo» (trad. lit.). Luego, Pablo describe cómo es una vida floreciente en Cristo: «el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza» (vv. 22-23).
Muchas voces en este mundo nos instan a aferrarnos a nuestros deseos con ambas manos. Pero la vida que anhelamos no es algo que ganamos, sino algo que recibimos al rendirnos al Espíritu Santo en lugar de esforzarnos desesperadamente por alcanzar la bendición en nuestros propios términos.
Reflexiona y ora
¿Cómo has intentado cumplir tus sueños? ¿Qué hábitos te ayudan a estar en condición de recibir las bendiciones de Dios?
Padre, guíame por tu Espíritu.
Domingo 21 de junio
Sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres (v. 7).
| La escritura de hoy: Efesios 6:1-8 | Xochitl Dixon escribe: |
Me esforcé para entrar en la tienda a comprar una tarjeta por el Día del Padre. Ya había perdonado a mi padre, tras haber procesado en oración las heridas que me había causado antes y después de irme de casa a los quince años. Lamentablemente, décadas después, aún no podía identificarme con las tarjetas que expresaban gratitud hacia «el mejor» de los padres. Desesperada por honrar a mi Padre celestial, me quedé allí y oré por mi padre terrenal.
Desde Adán y Caín, pasando por David y Absalón, y hasta mi padre y yo, el pecado ha causado conflictos y angustias generacionales. Aun así, Pablo alentó a los hijos a obedecer a sus padres «en el Señor […], porque esto es justo» (Efesios 6:1). Honrarlos es un mandamiento con promesa y recompensa (vv. 2-3). A su vez, los padres son llamados a criar a sus hijos para que conozcan y amen a Dios (v. 4). El pueblo de Dios está diseñado para servirse mutuamente «de corazón, […] como al Señor y no a los hombres» (vv. 6-7).
Sin importar cuál sea nuestra relación con nuestros padres, podemos agradecer a Dios por las personas que Él eligió usar para darnos vida, y orar para que experimenten una relación transformadora con Cristo. La oración que conduce a Jesús es un regalo de amor y honra que puede cambiar relaciones y vidas.
Reflexiona y ora
¿Cómo puedes honrar a Dios cuando una relación interpersonal es difícil? ¿Cómo orarás por alguien que está distanciado de ti?
Padre, muéstrame cómo honrarte en relaciones saludables y tensas.